El eje Xi-Lula: ¿Un nuevo orden mundial o una alianza de conveniencia?

En una llamada telefónica este viernes, el presidente Xi Jinping ha urgido a su homólogo brasileño, Lula da Silva, a defender un «papel central» para la ONU frente a los cambios en el orden global. Una petición de multilateralismo que contrasta con la rigidez del control interno.

La llamada telefónica se produjo en la mañana del 23 de enero de 2026, y en ella se trató sobre el papel de la ONU y el inicio del XV Plan Quinquenal de China. Mediante estos contactos China busca consolidar su influencia en el «Sur Global» presentándose como un defensor del orden internacional y la estabilidad. En su diálogo con Brasil, Xi ha posicionado a ambos países como fuerzas estabilizadoras. Sin embargo, esta apelación a las normas internacionales resulta paradójica cuando se analiza el celo con el que el gigante asiático protege su propia «casa» de cualquier mirada externa, mientras busca influir en el destino de otras regiones a través de la economía y la tecnología.

La soberanía no puede ser un escudo para la opacidad interna y, a la vez, una lanza para la expansión exterior. Una alianza basada puramente en el contrapeso de poderes corre el riesgo de olvidar el bien común universal. La verdadera cooperación internacional no debería ser un juego de intereses estratégicos, sino un compromiso real con la verdad y la transparencia. Al final, la paz global depende de que las grandes naciones sean tan respetuosas con las libertades ajenas como lo son con sus propios intereses estratégicos.

Fuentes: Agencia estatal Xinhua (Beijing), el portal oficial del Gobierno de Brasil (Planalto) y la Embajada de China en Manila. Agencias de Noticias: La Nación y Al Jazeera.

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